Una de las experiencias más interesantes que suceden a los estudiantes de idiomas es la oportunidad de viajar al extranjero y vivir por unos días, unas semanas o incluso uno o dos meses en el país donde se habla la lengua que estudian. En el caso de los estudiantes de español, estas posibilidades se amplían, pues existen numerosos países donde el español es hablado como lengua materna, donde muchas escuelas de idiomas están dedicadas a recibirlos y hacer realidad una experiencia de "inmersión". Ahora bien, no siempre podemos tener esa experiencia. O muchas veces no podemos extenderla más allá de dos semanas, pero nos gustaría muchísimo vivirla por más tiempo. Pues entonces, nos volvemos creativos e inventamos tácticas para mantener un cierto nivel de inmersión en nuestro propio hogar. Les voy a contar qué hicimos nosotros (mi familia y yo) para crear una táctica de inmersión -en nuestro caso, para el idioma inglés-. Creamos el English Day.
¿En qué consiste? Pues designamos un día de la semana -en nuestro caso fue el miércoles- para hablar solamente inglés. No importaba qué ibamos a decir o qué necesitábamos preguntar. Lo hacíamos en inglés. Encendimos sólo canales en inglés (disponemos de acceso a canales estadounidenses), que suelen transmitir noticias, series, anuncios comerciales, y otros programas. De hecho, manteníamos dichos canales encendidos el día entero, pues así teníamos un audio en inglés todo el día. Utilizábamos materiales de lectura también, solo en inglés, y lo más importante: nos manteníamos en el idioma. Los adultos marcamos el ritmo. Los niños, entonces, lo siguen.
Al principio fue cansado, porque no es igual decir unas pocas frases o leer un texto, que tener que expresar todo cuanto pensamos en una lengua extranjera. Necesitamos recurrir a todos nuestros conocimientos, incluso investigar, para poder expresarnos eficientemente. Uno de los aspectos que presentó mayores desafíos era el vocabulario relacionado con las actividades domésticas diarias que no suele aparecer en las listas de vocabulario de los libros de texto o en las clases formales, como por ejemplo las expresiones relacionadas con la cocina, la costura, tipos de peinados, el acicalamiento diario, y otras por el estilo. Otro aspecto que debió ser incluido fue el lenguaje de la corrección: cuando corregimos a un niño, o le damos intrucciones relacionadas con sus deberes, etc. Y naturalmente, descubrimos que desconocíamos gran parte del vocabulario básico del día a día. Para resolver problemas de comprensión, disponíamos de diccionarios (algunos diccionarios electrónicos incluyen la pronunciación adecuada) y también aprendíamos algunos significados por el contexto (en este caso, los canales en inglés fueron de muchísima utilidad, pues los anuncios comerciales y las noticias o ciertos programas utilizan mucho vocabulario del día a día).
Con el trancurso de las semanas, empezamos a notar grandes progresos, tanto en los niños como en los adultos. Nuestras respuestas se hicieron más naturales. Nuestro discurso, más fluido. Nuestro conocimiento, más amplio. ¡Un solo día a la semana, hablando, escuchando y leyendo en la lengua extranjera-objetivo y dio resultados magníficos! Si al principio fue cansado hablar unas cuantas horas en lengua extranjera, después fue natural seguir hablando ¡al día siguiente!
Lo propongo como un ejercicio divertido y reconfortante. En el caso de los estudiantes de español es tan simple como transformar el English Day en el Día del Español. En vez de hablar la lengua materna, se hablaría sólo español. Se verían sólo canales en español. Se leerían sólo revistas o periódicos -o libros- en español. Y pronto se darían cuenta de que estarían pensando en español.
El intento vale la pena. Créanme.
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Our Blogger:
Laura Quijano, abogada, filóloga, escritora, profesora de español por más de 17 años, comparte su conocimiento de la lengua española, sus reflexiones sobre el aprendizaje del español, sus experiencias, ideas, estudios de cultura y más en este blog dedicado a quienes están interesados en la lengua española.
Bienvenidos al Blog.
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Wednesday, April 15, 2009
Friday, April 3, 2009
¿Estás cansado? Es mejor no insistir...
Todos sabemos que para alcanzar nuestras metas debemos trabajar duro, en especial cuando realmente queremos dominar un nuevo conocimiento o una nueva habilidad. "La práctica hace al maestro" se dice, y es cierto. En el caso de aprender una lengua extranjera -como el español-, sabemos que no será un asunto de unos cuantos días. Se requiere tiempo y esfuerzo para alcanzar un alto nivel de dominio del idioma. Y he podido notar, a lo largo de los años, que muchos estudiantes se toman muy en serio este objetivo y dedican horas de estudio y práctica para alcanzar su fin. El entusiasmo les facilita la dedicación y el esfuerzo se paga con el triunfo.
Pero a veces, alguien cruza una línea y ese esfuerzo se vuelve contraproducente. ¿Cuándo detenerse?
Existe un fenómeno común entre los estudiantes que dedican horas excesivas al estudio: el embotamiento. Si caes en él, sientes de pronto que no comprendes nada, no recuerdas nada, e incluso lo más básico parece desaparecer de tu memoria. De pronto, un estudiante embotado descubre que su avance se ha detenido e incluso, que ha retrocedido. Los conocimientos que solía dominar, los ha olvidado. Los que recientemente adquirió, han desaparecido. Escucha al profesor y se da cuenta, desalentado, que ya no le comprende. La situación es descorazonadora.
¿Qué sucede? Pues, el embotamiento es un síntoma de cansancio. El estudiante está posiblemente muy cansado y su mente reacciona de inmediato, negándose a aceptar nuevos datos o a reciclar los antiguos para poder descansar.
No hay motivos de pánico. La solución es sencilla. Lo único que un estudiante embotado necesita hacer es descansar. Se puede descansar durmiendo, viendo un programa de televisión en la lengua materna, o haciendo algunas otras actividades recreativas o deportivas en donde no necesite usar el nuevo idioma. Una vez que ha reposado su mente, descubrirá que el embotamiento desaparece y puede seguir estudiando y aprendiendo sin problemas.
Este fenómeno es más común en los estudiantes que se encuentran en un país donde se habla la lengua que están estudiando. En el caso del español, suele ocurrir cuando estudian en una escuela en algún país de habla hispana. Muchas veces, como disponen de unas pocas semanas para estudiar, piensan que no deben "perder" el tiempo saliendo a pasear en las tardes o visitando un museo. Muchos de ellos creen que si están en el extranjero aprendiendo español, es su deber estudiar todas las horas posibles e insistir aún cuando se sienten cansados. El resultado es el embotamiento.
No hay de qué preocuparse. Si te encuentras en un país de habla hispana y sólo estarás un par de semanas, no te sientas culplable si sales en la tarde a caminar por el pueblo. Aunque no tengas los libros delante, sigues expuesto al idioma y sigues aprendiendo. Al mismo tiempo, te revitalizas para continuar tu aprendizaje formal y disfrutas la visita y el viaje.
Cada persona es diferente. Algunas personas son más resistentes que otras, pero todas tienen su punto propio en el que ya están cansadas. Si te sientes "lento", si te distraes fácilmente, si no logras recordar las palabras más simples, en suma, si te sientes cansado, no insistas. Detente y descansa. Tu aprendizaje será más seguro y mejor.
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Pero a veces, alguien cruza una línea y ese esfuerzo se vuelve contraproducente. ¿Cuándo detenerse?
Existe un fenómeno común entre los estudiantes que dedican horas excesivas al estudio: el embotamiento. Si caes en él, sientes de pronto que no comprendes nada, no recuerdas nada, e incluso lo más básico parece desaparecer de tu memoria. De pronto, un estudiante embotado descubre que su avance se ha detenido e incluso, que ha retrocedido. Los conocimientos que solía dominar, los ha olvidado. Los que recientemente adquirió, han desaparecido. Escucha al profesor y se da cuenta, desalentado, que ya no le comprende. La situación es descorazonadora.
¿Qué sucede? Pues, el embotamiento es un síntoma de cansancio. El estudiante está posiblemente muy cansado y su mente reacciona de inmediato, negándose a aceptar nuevos datos o a reciclar los antiguos para poder descansar.
No hay motivos de pánico. La solución es sencilla. Lo único que un estudiante embotado necesita hacer es descansar. Se puede descansar durmiendo, viendo un programa de televisión en la lengua materna, o haciendo algunas otras actividades recreativas o deportivas en donde no necesite usar el nuevo idioma. Una vez que ha reposado su mente, descubrirá que el embotamiento desaparece y puede seguir estudiando y aprendiendo sin problemas.
Este fenómeno es más común en los estudiantes que se encuentran en un país donde se habla la lengua que están estudiando. En el caso del español, suele ocurrir cuando estudian en una escuela en algún país de habla hispana. Muchas veces, como disponen de unas pocas semanas para estudiar, piensan que no deben "perder" el tiempo saliendo a pasear en las tardes o visitando un museo. Muchos de ellos creen que si están en el extranjero aprendiendo español, es su deber estudiar todas las horas posibles e insistir aún cuando se sienten cansados. El resultado es el embotamiento.
No hay de qué preocuparse. Si te encuentras en un país de habla hispana y sólo estarás un par de semanas, no te sientas culplable si sales en la tarde a caminar por el pueblo. Aunque no tengas los libros delante, sigues expuesto al idioma y sigues aprendiendo. Al mismo tiempo, te revitalizas para continuar tu aprendizaje formal y disfrutas la visita y el viaje.
Cada persona es diferente. Algunas personas son más resistentes que otras, pero todas tienen su punto propio en el que ya están cansadas. Si te sientes "lento", si te distraes fácilmente, si no logras recordar las palabras más simples, en suma, si te sientes cansado, no insistas. Detente y descansa. Tu aprendizaje será más seguro y mejor.
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Wednesday, February 11, 2009
Practicando en casa
Supongamos que has vuelto de un estupendo viaje por un país de habla hispana. Aprendiste mucho, tanto acerca del idioma como acerca de la cultura, y ahora has regresado a casa. La realidad de la vida cotidiana se impone. Regresas a tus viejas rutinas y tu vida vuelve a ser como antes. Pero no quieres perder lo que aprendiste. Para mantenerlo, sabes que hay una vía posible: practicar español en casa. Sin embargo, no es tarea fácil, pues tus amigos, tus familiares, tus vecinos y tus colegas seguirán comunicándose contigo en tu lengua materna. Lo mismo ocurre en las tiendas, en las oficinas y en la calle. ¿Qué hacer, entonces, para mantener el nivel de español que tanto te costó alcanzar? En realidad, hay muchas maneras. Lo más importante es desear hacerlo y cumplirlo.
Una forma muy útil de mantener el español (o de comenzar a estudiarlo, también) es usar algún programa de autoaprendizaje, sea de computadora o de audio. Existen diferentes opciones en el mercado para aprender o mantener el español. Si quieres obtener uno, elige aquel que mejor se adapta a tu personalidad, tus gustos y tu forma de aprender. No todo el mundo aprende de la misma forma. Algunos prefieren escuchar conversaciones y responder preguntas orales, otros prefieren leer textos, otros necesitan mucho apoyo visual, otros necesitan apoyo auditivo. En cualquier caso, pueden ser muy útiles tanto para iniciar el aprendizaje del idioma como para reforzar los conocimientos una vez que ya has alcanzado un nivel alto.
¿Se recibe señal de canales de televisión en español en tu área? Pues adelante: un canal en español te abre un mundo de posibilidades. Puedes mirar noticias, anuncios comerciales, una serie, una telenovela, programas de concursos y programas deportivos. Algunos son más fáciles de entender que otros, pero todos constituyen una manera útil de practicar tu capacidad de comprensión auditiva.
También recurre a la lectura, naturalmente. Desde novelas hasta artículos de periódico o de revista, leer con frecuencia en español te ayudará a mantener tu nivel y a incrementar tu vocabulario. La Internet es un medio magnífico para hallar toda clase de material de lectura. Hay muchos periódicos en línea, con interesantes artículos sobre temas diversos. Bitácoras (blogs) y foros en español, donde también puedes conocer gente de habla española e intercambiar ideas con ellos. ¿Te gusta la música? En Internet puedes buscar la letra de tu canción favorita y escucharla (incluso cantarla) junto con el cantante.
Y por supuesto, además de leer también puedes escribir. Practica escribiendo textos, un diario, un blog, un ensayo, un cuento. Lo que quieras, lo que te guste, en español.
Te asombrarás de los resultados.
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Una forma muy útil de mantener el español (o de comenzar a estudiarlo, también) es usar algún programa de autoaprendizaje, sea de computadora o de audio. Existen diferentes opciones en el mercado para aprender o mantener el español. Si quieres obtener uno, elige aquel que mejor se adapta a tu personalidad, tus gustos y tu forma de aprender. No todo el mundo aprende de la misma forma. Algunos prefieren escuchar conversaciones y responder preguntas orales, otros prefieren leer textos, otros necesitan mucho apoyo visual, otros necesitan apoyo auditivo. En cualquier caso, pueden ser muy útiles tanto para iniciar el aprendizaje del idioma como para reforzar los conocimientos una vez que ya has alcanzado un nivel alto.
¿Se recibe señal de canales de televisión en español en tu área? Pues adelante: un canal en español te abre un mundo de posibilidades. Puedes mirar noticias, anuncios comerciales, una serie, una telenovela, programas de concursos y programas deportivos. Algunos son más fáciles de entender que otros, pero todos constituyen una manera útil de practicar tu capacidad de comprensión auditiva.
También recurre a la lectura, naturalmente. Desde novelas hasta artículos de periódico o de revista, leer con frecuencia en español te ayudará a mantener tu nivel y a incrementar tu vocabulario. La Internet es un medio magnífico para hallar toda clase de material de lectura. Hay muchos periódicos en línea, con interesantes artículos sobre temas diversos. Bitácoras (blogs) y foros en español, donde también puedes conocer gente de habla española e intercambiar ideas con ellos. ¿Te gusta la música? En Internet puedes buscar la letra de tu canción favorita y escucharla (incluso cantarla) junto con el cantante.
Y por supuesto, además de leer también puedes escribir. Practica escribiendo textos, un diario, un blog, un ensayo, un cuento. Lo que quieras, lo que te guste, en español.
Te asombrarás de los resultados.
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Wednesday, January 21, 2009
Tipos de lectura
Habiendo establecido la importancia de la lectura para mejorar nuestros conocimientos del español, ahora es el turno de preguntarnos cuál clase de lectura será más conveniente para nuestros propósitos. ¿Habrá diferencia? En realidad, sí. No es igual leer una novela que un reporte económico. Ni es igual leer una noticia sobre el espectáculo que sobre los últimos progresos de las ciencias físicas. Cada lectura requiere de diferentes niveles de conocimiento y también de diferente disposición, lo cual resulta lógico cuando hablamos de nuestra lengua materna pero a veces olvidamos cuando estudiamos otra lengua.
Primero pensemos en cuál es nuestro objetivo. Si nuestro interés es un mejoramiento general de nuestras habilidades, lo mejor será enfocarnos en textos con tópicos generales. En este contexto, pensemos en noticias periodísticas y en artículos de revista, en especial aquellos que tratan de temas de interés general, como la actualidad política, los sucesos del día anterior, anuncios comerciales de distintos productos, los consejos relacionados con la salud (cómo comer bien, cuáles ejercicios son ideales), reportes sobre eventos culturales o artísticos como conciertos, exposiones de pintura o ferias de libros. También nos interesan artículos de revistas de viajes, que comentan aspectos interesantes de un país, una zona, una cultura. En este último caso, será muy útil aquellos relatos de viajeros que han ido a países de habla hispana. Las guías de viaje con descripciones culturales y apuntes históricos son extremadamente útiles: no sólo nos ayudan con nuestra práctica lingüística sino también con nuestros conocimientos de la cultura base del idioma español.
Si nuestro objetivo es profundizar en el idioma, posiblemente ya habremos recorrido un largo camino por todos esos textos generales que mencioné. Es el momento, entonces, de lanzarnos un mayor desafío: centremos nuestra atención en textos mucho más complejos, como literatura, historia, ciencia, economía. En este caso, nuestros conocimientos previos del tema deberán ser un poco más amplios, porque nuestro desafío lingüístico será mayor. Por ejemplo, si no comprendo nada de economía en mi propia lengua materna, no comenzaré a lidiar con ella al mismo tiempo que estoy aprendiendo una lengua extranjera. Al menos no para empezar.
Es muy importante considerar qué nos interesa y qué nos gusta. Por ejemplo, si nos apasionan las novelas históricas, pues será ideal leer una obra de este estilo escrita originalmente en español. ¡Ese será nuestro desafío! Si más bien nos interesa la ciencia o queremos ahondar en estudios filosóficos, olvidémonos por el momento de las novelas y busquemos artículos científicos o tratados filosóficos escritos en español. Será una experiencia inolvidable. Conforme ampliamos nuestro vocabulario, nuestro conocimiento de las estructuras del español y nos sentimos cada vez más cómodos leyendo directamente en español, podremos ampliar aún más nuestras lecturas y volvernos más ambiciosos.
¿Cuál es el límite de nuestra ambición? Personalmente, no creo que exista.
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Primero pensemos en cuál es nuestro objetivo. Si nuestro interés es un mejoramiento general de nuestras habilidades, lo mejor será enfocarnos en textos con tópicos generales. En este contexto, pensemos en noticias periodísticas y en artículos de revista, en especial aquellos que tratan de temas de interés general, como la actualidad política, los sucesos del día anterior, anuncios comerciales de distintos productos, los consejos relacionados con la salud (cómo comer bien, cuáles ejercicios son ideales), reportes sobre eventos culturales o artísticos como conciertos, exposiones de pintura o ferias de libros. También nos interesan artículos de revistas de viajes, que comentan aspectos interesantes de un país, una zona, una cultura. En este último caso, será muy útil aquellos relatos de viajeros que han ido a países de habla hispana. Las guías de viaje con descripciones culturales y apuntes históricos son extremadamente útiles: no sólo nos ayudan con nuestra práctica lingüística sino también con nuestros conocimientos de la cultura base del idioma español.
Si nuestro objetivo es profundizar en el idioma, posiblemente ya habremos recorrido un largo camino por todos esos textos generales que mencioné. Es el momento, entonces, de lanzarnos un mayor desafío: centremos nuestra atención en textos mucho más complejos, como literatura, historia, ciencia, economía. En este caso, nuestros conocimientos previos del tema deberán ser un poco más amplios, porque nuestro desafío lingüístico será mayor. Por ejemplo, si no comprendo nada de economía en mi propia lengua materna, no comenzaré a lidiar con ella al mismo tiempo que estoy aprendiendo una lengua extranjera. Al menos no para empezar.
Es muy importante considerar qué nos interesa y qué nos gusta. Por ejemplo, si nos apasionan las novelas históricas, pues será ideal leer una obra de este estilo escrita originalmente en español. ¡Ese será nuestro desafío! Si más bien nos interesa la ciencia o queremos ahondar en estudios filosóficos, olvidémonos por el momento de las novelas y busquemos artículos científicos o tratados filosóficos escritos en español. Será una experiencia inolvidable. Conforme ampliamos nuestro vocabulario, nuestro conocimiento de las estructuras del español y nos sentimos cada vez más cómodos leyendo directamente en español, podremos ampliar aún más nuestras lecturas y volvernos más ambiciosos.
¿Cuál es el límite de nuestra ambición? Personalmente, no creo que exista.
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Friday, January 16, 2009
Para poder escribir hay que leer
El estudio de la gramática es importante, pero no suficiente. Repetir los ejercicios del libro de texto es útil, pero no basta. Si queremos lograr un desempeño satisfactorio en una lengua extranjera, debemos plantearnos desafíos más poderosos. Uno de ellos es obligarnos a expresar nuestros pensamientos de forma estructurada y coherente.
En otras palabras, en un texto.
Pero no necesitamos convertirnos en grandes autores para lograr nuestro cometido. Se trata de saber expresar correctamente nuestros pensamientos, no de escribir una novela o componer un poema. Es un ejercicio escrito, en el cual ponemos en funcionamiento nuestras habilidades ya adquiridas y nos obligamos a obtener otras: a profundizar nuestros conocimientos gramaticales, a mejorar nuestra ortografía, a ampliar nuestro vocabulario, etc. Ahora bien, escribir no es fácil, ni siquiera en nuestra lengua materna. Necesitamos modelos, guías, una base en la cual afianzarnos. Y una de las mejores guías que podemos tener la encontramos en la lectura.
Sí, para escribir primero hay que leer. En la lectura encontramos modelos rápidos, instantáneos, no sólo de palabras, sino de estructuras y de estilos. Es nuestro primer modelo, para aprender y también para perfeccionar nuestras habilidades. Si queremos hablar español, tenemos que escuchar primero cómo se habla. Si queremos escribir en español, pues entonces, leamos textos escritos en dicha lengua. La lectura nos ofrecerá nuevo vocabulario, nuevos contextos, ejemplos de estructuras fáciles y también difíciles. Mientras leemos, asimilamos un estilo, que es propio de la lengua que estudiamos. Y cuanto más leemos, más sencillo es comprender, y a la vez, más natural es escribir. Involucra todas nuestras habilidades, porque también será más sencillo conectar nuestras ideas cuando hablamos.
Un rato, unos minutos del día bastarán para dedicar nuestra atención a un texto nuevo en español. Lo leemos, nos planteamos preguntas. Incluso opinamos. Podemos redactar en el mismo instante esa opinión. Y enriquecemos nuestra experiencia.
Los textos que leemos, entonces, funcionan como guías y nos ayudan a aprender rápidamente. Estos modelos escritos incluyen todos los textos posibles, incluso aquellos que también pueden servir como modelos para el desempeño oral. ¿En cuántos podríamos pensar? Tenemos las noticias, los reportajes de revista, los libros. Y la lista se amplía: ¿Qué tal una canción, un discurso, incluso, una oración? Las opciones son numerosas y variadas. Y allí están, al alcance de nuestras manos.
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En otras palabras, en un texto.
Pero no necesitamos convertirnos en grandes autores para lograr nuestro cometido. Se trata de saber expresar correctamente nuestros pensamientos, no de escribir una novela o componer un poema. Es un ejercicio escrito, en el cual ponemos en funcionamiento nuestras habilidades ya adquiridas y nos obligamos a obtener otras: a profundizar nuestros conocimientos gramaticales, a mejorar nuestra ortografía, a ampliar nuestro vocabulario, etc. Ahora bien, escribir no es fácil, ni siquiera en nuestra lengua materna. Necesitamos modelos, guías, una base en la cual afianzarnos. Y una de las mejores guías que podemos tener la encontramos en la lectura.
Sí, para escribir primero hay que leer. En la lectura encontramos modelos rápidos, instantáneos, no sólo de palabras, sino de estructuras y de estilos. Es nuestro primer modelo, para aprender y también para perfeccionar nuestras habilidades. Si queremos hablar español, tenemos que escuchar primero cómo se habla. Si queremos escribir en español, pues entonces, leamos textos escritos en dicha lengua. La lectura nos ofrecerá nuevo vocabulario, nuevos contextos, ejemplos de estructuras fáciles y también difíciles. Mientras leemos, asimilamos un estilo, que es propio de la lengua que estudiamos. Y cuanto más leemos, más sencillo es comprender, y a la vez, más natural es escribir. Involucra todas nuestras habilidades, porque también será más sencillo conectar nuestras ideas cuando hablamos.
Un rato, unos minutos del día bastarán para dedicar nuestra atención a un texto nuevo en español. Lo leemos, nos planteamos preguntas. Incluso opinamos. Podemos redactar en el mismo instante esa opinión. Y enriquecemos nuestra experiencia.
Los textos que leemos, entonces, funcionan como guías y nos ayudan a aprender rápidamente. Estos modelos escritos incluyen todos los textos posibles, incluso aquellos que también pueden servir como modelos para el desempeño oral. ¿En cuántos podríamos pensar? Tenemos las noticias, los reportajes de revista, los libros. Y la lista se amplía: ¿Qué tal una canción, un discurso, incluso, una oración? Las opciones son numerosas y variadas. Y allí están, al alcance de nuestras manos.
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Friday, January 9, 2009
Objetivo 2009: Español
Dominar una lengua extranjera no es asunto de tres días o dos semanas. Necesitamos paciencia y constancia, y creo que todos lo sabemos. Sin embargo, recordarlo una vez más no hace daño. Por ejemplo, para este nuevo año, ¿cuál podría ser una nueva táctica para mejorar nuestros conocimientos del idioma español?
Podemos pensar en muchas maneras, desde coleccionar canciones populares en español y cantarlas mientras nos duchamos, hasta iniciar un curso formal con un tutor que nos obligue a usar el idioma. Todo cuenta.
Para este año, por ejemplo, una buena táctica será escribir todos los días un pequeño párrafo en español sobre un pensamiento, una noticia, o una experiencia. Eso mismo: un diario. La Internet es maravillosa, pues nos permite escribirlo y a la vez compartirlo con muchas otras personas que tal vez tienen las mismas intenciones. Hoy, que es 9 de enero, podemos iniciar con un pensamiento común:
Podemos pensar en muchas maneras, desde coleccionar canciones populares en español y cantarlas mientras nos duchamos, hasta iniciar un curso formal con un tutor que nos obligue a usar el idioma. Todo cuenta.
Para este año, por ejemplo, una buena táctica será escribir todos los días un pequeño párrafo en español sobre un pensamiento, una noticia, o una experiencia. Eso mismo: un diario. La Internet es maravillosa, pues nos permite escribirlo y a la vez compartirlo con muchas otras personas que tal vez tienen las mismas intenciones. Hoy, que es 9 de enero, podemos iniciar con un pensamiento común:
"Nunca es tarde para empezar algo nuevo"
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